Powered by Blogger.

Bonjour & Welcome

About Me

My photo
Passionate about marketing, culture, media & trendspotting. Workaholic-loyal-creative-business oriented-enthusiastic professional. Master in Culture Administration, BA in Communications and postgraduate studies in Culture and Communication. Areas of expertise: Project Management, B2B & B2C marketing strategies, journalism, communications, public relations, creative industries, book & ebook publishing, cultural marketing, web development, socialmedia & high volume retail.

Video of the day

Popular Posts

30.12.07

Tagged under: , ,

Autorecompensas para el 2008

El comienzo de un nuevo año, más que nostalgia por lo que no fue, nos ofrece una nueva oportunidad para enderezar lo torcido, retomar lo que dejamos a medio camino y reinventarnos en nuestra propia femeneidad; contradicciones y ambigüedades incluidas.

Regularmente nos prometemos que bajaremos de peso, comenzaremos una dieta, vistaremos el gimnasio y tomaremos más tiempo para nosotras mismas, aunque sabemos que una vez regresemos a la oficina después del receso navideño tendremos una pila de trabajo que nos tomará al menos dos meses poner al día. Así que comenzamos el año retrasadas y por lo tanto, postergamos lo que nos propusimos hacer y peor aún, nos olvidamos de recompensarnos por los próximos 365 días.

Por eso más que resoluciones, lo que he hecho es un listado de los “treats” que tendré conmigo misma durante el 2008.


1) Me sentaré con una pinta de mantecado a ver comedias románticas durante un fin de semana sin pensar en el peso. (Solo un fin de semana)
2) Apagaré el celular por lo menos una vez en semana.
3) No iré a la oficina con la excusa de que estoy enferma cuando mejor me sienta de salud para quedarme en la cama y leer un buen libro.
4) Contrataré una empleada doméstica que se haga cargo de las tareas del hogar. Al menos alquien podrá usar eficientemente los detergentes que ocupan las alacenas.
5) No postergaré una tarde sexy por un dolor de cabeza.
6) Instituiré el “Book Free Day” en el hogar; un día que no hablaremos ni de libros, ni de editoriales, ni de autores.
7) Eliminaré la suscripción al periódico. Demasiado papel desperdiciado en la casa sin que encuentre noticias, verdaderas noticias.
8) Tendré un “Girls Night Out” con mi hija para hablar de moda, chicos, películas, música, sit coms, juegos de vídeo y juguetes. Ella es una adolescente de ocho años.
9) Comenzaré mis días de trabajo a partir del momento que soy más productiva: 11:00 de la mañana, cualquier horario antes que este es una pérdida de tiempo.
10) Dormiré mis ocho horas.


27.12.07

Tagged under: , , ,

Complejidades femeninas II: La Maternidad

Primer trimestre de 1999. Mi religioso período se ausenta y, como estaba recuperándome de una operación, pensé que sería el efecto de tanto antibiótico en el cuerpo, aunque en el fondo sabía lo que significaba.

Levaba más de un año combatiendo una fuerte infección antes que pudieran operarme. Con la excusa de los antibióticos, pasé por alto la alerta de mi cuerpo, hasta que una mañana, al salir del cuarto, el olor a café recién colado, mi aroma mañanero predilecto, me pareció repugnante. Jamás un aroma me desagradó tanto.

Lo que quería ocultarme a mí misma con proyectos, trabajo y poniéndome al día en la agencia de publicidad, quedaban al descubierto: estaba embarazada.

Fue como un baño de agua fría, no porque no quisiera tener hijos, sino porque se abrían las puertas de un mundo de dudas y decisiones que hasta ese momento mantenía cerradas.

Es en el momento de las decisiones determinantes en nuestras vidas que las mujeres probamos lo que es pensar con ambos lados del cerebro. El futuro comienza a obsesionarnos. Las cosas apremiantes las tenemos que hacer en menos de siete meses y lo postergable tendrá que esperar un lustro. Hacemos un reality check de la relación de pareja, si existe, la carrera y los planes a corto y largo plazo. Solo hay cuarenta semanas de por medio entre una vida y la otra.

Y es cuando nos encontramos con más preguntas que respuestas.

¿Qué hacer? ¿Cómo enfrentar los cambios en mi cuerpo? ¿Cómo sería el parto? ¿Cuántas libras aumentaré? ¿Cómo criar a un hijo? ¿Y si no está saludable? ¿Y si tiene Síndrome Down? ¿Como será eso de la mala barriga? ¿Tendré muchas náuseas?

Decenas de dudas nos inundan, algunas de transcendencia y otras triviales, pero igualmente válidas. Algunas que responderemos en pocos días, otras que nos tomarán años en contestarlas con claridad.

El día que salí a la farmacia a corroborar lo que ya sabía, también estaba decidida a afrontar los cambios que tendría en mi futuro cercano y los que me esperaban a lo largo de muchos años.

De pequeña jugaba a ser mamá, sin embargo mis queridas muñecas llegaban solicitadas, con características específicas de tamaño y color. Ahora aquel juego de niñas de mis recuerdos, en el que las alimentaba y vestía con los hermosos trajes que les cosía mi mamá, daría paso a una nueva realidad.

Adulta, con una nueva aversión al café y una barriga creciendo, me alejaba a la velocidad de la luz de mis recuerdos de niña.

Y aunque le digamos al mundo que brincamos de felicidad, en las noches, entre las penumbras, tenemos pavor porque sabemos que la materinidad ya no es un juego de niñas y que la vida cambiará para siempre.

23.12.07

Tagged under: , ,

Complejidades Femeninas I: El Peso


Todas las mujeres tenemos una, sea en el baño o escondida en el walk in clóset. Sabemos que cuando nos acerquemos a ella, no solamente determinará nuestro estado de ánimo sino lo que comeremos durante las próximas 24 horas. Tenemos con ella una relación sadomasoquista, porque conocemos de sobra que muy pocas veces nos da la noticia que esperamos. Es más ave de mal agüero que otra cosa. Pero inelubible, porque ella espera pacientemente en su esquina, como el que se deleita en dar una mala noticia.

Cuando finalmente nos posamos sobre ella vemos que la báscula marca los tres dígitos que no estamos esperando.

Comenzamos mal el día.

Sea por imposición, persuasión o elección, la obsesión femenina con mantener un peso por debajo del promedio, parecería un fenómeno mediático, pero se remonta tan atrás como a la Grecia Clásica. Una mujer en Grecia ingería un pedazo de pan mojado en vino para el desayuno, y pan, vino, aceite de oliva, higos y pescado para la cena. En total no consumía más de 600 calorías al día y toda esta hambruna era sólo para mantener el peso y la figura “ideal”.

Las griegas no tenían a Paris Hilton, Eva Longoria o las vidrieras de Saks Fifth Avenue para recordarles que debían ser size cero, pero seguramente tendrían una amiga, vecina o hasta una esclava más delgadas que ellas como advertencia de que tenían que perder algunas libras adicionales con tal de mantener su posición en la sociedad, aunque ésta fuera la de ama de casa.

Tanto en la Grecia Clásica como ahora, la sociedad nos impone una carga de pocas libras y de mucho de peso: la de la delgadez extrema. En una sociedad obsesionada con la figura esbelta, tener unas libras de más o ser obeso es motivo de discriminación y burla. Por supuesto, esto termina afectando la auto estima de las mujeres que cada día nos privamos de ciertos gustos culinarios con tal de mantener el peso deseado o ¿el impuesto?

Pero el asunto del peso ya ha trascendido la vanidad.

Un estudio publicado por el Boston Globe indicó que la obesidad en las mujeres afecta las posibilidades de matrimonio y su seguridad de empleo y financiera. En otro estudio realizado por la Universidad de Tenesee se demostró que el salario de una mujer obesa se ve reducido en 4.5% frente a mujeres que están por debajo de su peso recomendado. En dólares y centavos, se traduce a alrededor de $100,000 dólares menos a los largo de su carrera. Eso es bastante dinero.

Como era de esperarse, los hombres no tienen esos problemas. Gordos o improductivos siempre ganan más que una mujer.

Así, la presión porque nos veamos extremadamente delgadas no sólo es de los medios de comunicación, sino de los lugares de trabajo. Otros estudios han demostrado que una mujer con estudios graduados y obesa ganará lo mismo que una con sólo un cuarto año de escuela superior. Nuevamente el poder de la imagen se impone sobre otras consideraciones que entendíamos prioritarias, como la eduación. Mientras más huesos tengamos a la vista de todos, mejor el empleo o los ingresos que tendremos. Lo que significa que para mantener una carrera digna y productiva, tenemos que matarnos de hambre.

Y es que somos bombardeadas masivamente por mensajes que nos llevan a tomar decisiones drásticas con nuestros cuerpos. Por un lado los medios de comunicación y por el otro, la presión social y el mercado. Entrar a un centro comercial y observar las vidrieras llenas de maniquíes vestidos en tamaño cero es deprimente. Para el estándar del mercado, estar en tamaño cinco es una afrenta al concepto de cuerpo/peso/belleza ideal.

Por eso, nos pasamos la vida contanto calorías, carbohidratos, grasas saturadas, trans fats, proteínas, nos atosigamos de pastillas milagrosas para perder peso rápido, tratamos la dieta de los tres días, la de la toronja, la “Zone Diet”, la “South Beach”, la Dieta Atkins, la Mediterránea, y aun así, cuando nos miramos al espejo observamos lonjas de más por todas partes y nos cuestionamos si algún día lograremos encajar en el modelo que nos han impuesto.

Yo siempre tengo cinco libras de más. Por eso, miro mi báscula con desdén como el que sabe que recibirá una mala noticia. Me poso sobre ella y espero los tres dígitos. Es un ejercicio futil, porque de antemano sé que no serán los que estoy esperando, sin embargo, hoy no significará que comienzo mal el día.

20.12.07

Tagged under: , ,

50 cosas que las mujeres queremos dejar meridianamente claras

Top 50 Femenino


1.Como pienso con ambos lados del cerebro, puedo cambiar de opinión cuantas veces desee sin que tenga que ofrecer mayores explicaciones.
2.Cuando quiero que me escuches, es en silencio. Si quiero tu opinión te la pediré sin vacilar.
3. Cuando digo No significa NO.
4. Aunque mi clóset este lleno de ropa, si digo que hoy no tengo nada que ponerme, es que no tengo nada que ponerme.
5. A veces me hago el pelo, las uñas y la cara, solo para mi.
6. Siempre tengo que mirarme cuando paso frente a un espejo.
7. Canto, ensayo conversaciones, bailo y dramatizo mi vida frente al espejo.
8. También aprecio el [silencio].
9. El PMS me provoca irritabilidad y ansiedad, así que cada 28 días cambio de personalidad y punto. No hay nada que puedas hacer al respecto.
10. Como tú, quiero que la mentruación sea opcional.
11. Me fascina irme de compras sin pensar en los intereses de las tarjetas de crédito o el balance de la ATH.
12. Cuando quiera tu puesto de trabajo, lo obtendré sin problemas. Mientras tanto, calma.
13. Lloro cuando quiero, sea de felicidad o de frustración.
14. Cuando lloro por dolor, lo hago en soledad.
15. Ya no sé vivir sin tecnología, así que necesito mi celular, mi IPod, mi PDA, mi cámara digital y mi Wireless. Tengo tecnología, luego existo.
16. La insinuación también es seducción.
17. Necesito 4000 pares de zapatos en mi clóset con sus respectivas carteras. Cualquier otra cosa es indigencia.
18. Las tareas domésticas no están entre mis fortalezas.
19. Si no cambio las gomas del auto no es porque no sepa, es para no mancharme las manos.
20. Necesitas capturar mi atención con tu inteligencia; los bíceps, tríceps, tórax y espaldas protuberadas son sólo elementos decorativos temporales.
21. Pienso en sexo tanto como tú.
22. Amo más a mis amigas cuando a ti no te gustan.
23. Soy más que feliz cuando asumes el espacio de la cocina.
24. Prefiero tu ATH a la mía.
25. Me encanta reirme a carcajadas, ser escandalosa e histérica.
26. Quisiera que los hombres parieran, menstruaran y sufrieran los calentones menopáusicos.
27. Cuando algo te duele, siempre pienso que ese dolor es de menor intensidad del que alegas.
28. Un catarro no mata a nadie, asi que puedes salir de la cama y hacer las cosas que normalmente haces. Solo tómate una Tylenol.
29. Mi sexto sentido no me miente. Tarde o temprano te encargarás de corroborar con tus acciones lo que me indicaban mis instintos.
30. Me deleito en el ritual de estar dos horas preparándome para salir.
31. Cuando te pregunto si he aumentado de peso, espero que me digas la verdad.
32. Prefiero creer en una diosa; al menos ella compendería mis ambigüedades de mitad de mes.
33. Sí, tengo que comprar algo cada vez que voy al mall.
34. No a todas nos gustan las baladas pop, ni Estereotempo o Fidelity; otras preferimos el rock.
35. Cuando mejor me siento, llamo a la oficina para decir que estoy enferma y tomarme un día solo para mi.
36. Siempre tenemos la pieza para el jaque mate.
37. “Pink is the new black”, acostúmbrate.
38. Cuando opino diferente no estoy declarándote la Guerra.
39. Leo el horóscopo diariamente... y el tuyo también.
40. No me gustan las sobras ni la comida recalentada aunque lo digan en el ¡Food Network!
41. Quisiera comerme todos los postres del mundo sin aumentar ni una onza de peso.
42. Ignoro con mucha facilidad las críticas sin fundamento. Ignorar no es olvidar.
43. Tengo memoria de elefante, no olvido ningún detalle.
44. Soy una morbosa de los detalles, si me vas a contar algo, cuéntamelo bien.
45. Baño no es sinónimo de biblioteca.
46. Cuando vayas a hacer una tarea que requiera herramientas, llévatelas todas.
47. Cuando digo que no sé donde están las llaves, significa que NO las he visto.
48. Siempre hay alquien que te conoce donde menos te lo imaginas y encima existe Picture Mail.
49. Me gustan las películas románticas y pensar que esa es mi historia.
50. Soy paradójica y compleja; lo sé y me gusta.

Por: Ana Ivelisse Feliciano

6.8.07

Tagged under: , , , , ,

El arte de la publicidad o el arte en la publicidad

La publicidad es, sin duda, una herramienta poderosa. Dicta modas, lanza desconocidos al estrellato, mueve la economía de consumo y depende, mayormente, de la imagen como modo de comunicación. Grandes artistas plásticos, cineastas o escritores han trabajado en publicidad en algún momento. De hecho, en España contratan poetas para el desarrollo de nombres de marca para diferenes productos; desde zoológicos hasta parques pasivos.


En Puerto Rico, aun con todos los premios que se otorgan entre ellos las agencias publicitarias, vivimos en una especia de limbo creativo. Todavía nos venden cervezas con mujeres en traje de baño (¿o es que sólo tomamos cerveza en la playa?), los niños aparecen como tontos útiles y en las industrias de arte, específicamente, ni se han arriesgado a producir un buen anuncio de televisión o prensa.

Es este renglón en particular el que me ocupa, ya que de alguna manera, he desarrollado mi carrera profesional promoviendo industrias culturales y ninguna de las empresas con las que he laborado ha tenido voluntad para pensar “fuera de la caja”.

Les incluyo una de las ejecuciones de una serie de anuncios de TV de la Konzerthaus de Alemania. El slogan dice Musik Im Blut (Music in Blood) y es una pieza de arte en sí.



El racional, pues, que la música vive en cada uno de nosotros como la sangre misma. De hecho, si pudiéramos escuchar nuestros cuerpos sería una polifonía, todos los órganos emitiendo sonidos al mismo tiempo.

Este anuncio provoca todos los sentidos; desde quedarse viéndolo varias veces hasta el fin último de la publicidad que es la venta. El comercial invita a apreciar la música clásica con una balanceada combinacón de visual y sonido que, definitivamente, rompe con los estereotipos de lo que es un anuncio de arte.

31.3.07

Tagged under: , , , ,

Las enmiendas al Codigo Civil

Las enmiendas al Libro de la Familia del Código Civil tienen a la opinión pública polarizada con una sola palabra: “moral”. Para comenzar y dejar mi punto claro desde el principio, considero que es responsabilidad del Estado proteger los derechos de los homosexuales de la misma manera que le exige sus responsabilidades cuidadanas, como por ejemplo, el pago de contribuciones sobre ingresos y propiedad por mencionar sólo una.

La comunidad homosexual tiene ante sí la oportunidad dorada para demostrar su poder político y económico, que a fin de cuentas es lo que pondrá a temblar a los políticos de turno. Es el momento ideal para presentar al país, cuantitativa y cualitativamente, cuánto aportan al fisco, de cuántos ciudadanos estamos hablando, cuántos son empresarios, cuántos están empleados, cuantos están saludables, cuál es la mediana de su poder adquisitivo y todos los demás indicativos de un grupo demográfico poderoso y coherente. Realmente esos son los datos que le interesan a los políticos. Los cuestionamientos morales y del mal llamado “derrumbe de la institución familiar” son sólo un disfraz, un escudo para no dar pasos que comprometan su reelección y enraizamiento en las esferas de poder. Para levantar el cuestionamiento de la moralidad, los políticos, muy hábilmente, han incluido en la discusción a los religiosos para que sean éstos los que emitan juicios, basados en sus dogmas.

No obstante, creo que para dar una impresión de unidad, la comunidad homosexual debería eliminar las subcategorías. Considero que al llamarse a sí misma como comunidad GLBT (Gay, Lesbiana, Bisexual y Transgénero), el sector homosexual se muestra dividido y sin cohesión, mostrando fisuras que los políticos definitivamente aprovecharán para no aprobar enmiendas al Código Civil. Las enmiendas ocurrirán solo si la comunidad homosexual se demuestra robusta y asertiva en sus planteamientos, demuestra la profundidas del discrimen en su contra y la debilidad de sus derechos y responsabilidades frente a los ciudadanos heterosexuales. El asunto no debe limitarse al derecho a contraer matrimonio, porque ese es sólo un elemento dentro de un entramado civil.

La Iglesia, por su parte, ha sido convocada por el Estado y aunque nuestra Constitución indique utópicamente que existirá la división entre ambas instituciones, la realidad en la isla es que el Estado le da demasiada opinión a la Iglesia en los asuntos civiles convirtiendo de ese modo cualquier discusión sobre derechos en planteamientos de fe.

El gobierno, para resolver cualquier cosa llama al Monseñor González, al Reverendo Jorge Raschkee y a otros líderes de distintas denominaciones para que intervengan “por el bien común” y en aras del llamado “consenso”. Esta excesiva intromisión de la Iglesia en los asuntos del país ha sido provocada por el propio Estado y ahora, con un tema tan importante, y como era de esperarse, no es la excepción. Sobre todo, cuando será por las presiones de la Iglesia, amparándose en sus miles de feligreses y demostrando que es una institución poderosa capaz de subir y bajar gobiernos, que el análisis legislativo y las acciones ejecutivas quedarán en suspenso, afectando con la inercia no sólo a la comunidad homosexual, sino el futuro de miles de ciudadanos que esperamos un Código Civil de avanzada.

Para mantenerse en el juego de la ambivalencia, el gobernador dice un día para para él el matrimonio es sólo entre una mujer y un hombre y a los dos días indica que “evaluará” las enmiendas al Código Civil. El Monseñor González se muestra también tambaleante en sus poturas. Aunque no acepta el matrimonio entre parejas del mismo sexo, sí acepta que hereden. O sea, que vivan en concubinato (práctica condenada por la Iglesia), que no tengan relaciones íntimas, pero que se dividan el dinero, como buenos hermanos. Eso es ridículo. Esta ambivalencia es la que realmente lacera la familia, independientemente de cómo esté compuesta. Lo inevitable e inesquivable es que la familia contemporánea no es como Papa, Mama, Pepín y Mota. Es diferente, no buena ni mala.

Y el Estado debe garantizar que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley. Sólo con derechos y responsabilidades plenos es que se logra un país realmente democrático.

19.3.07

Tagged under: , , ,

La curva del no regreso



Belford nunca sabrá que yo lloraba con él. Su desconsuelo podía sentirlo a través de las ondas radiales. Lloraba por su hijo ido para siempre, perdido en la curva del no regreso. Los matices de su llanto iban desde el desconsuelo al desespero. Su impotencia ante el misterio de la vida y la muerte lo torturaba. Belford hubiese querido estar en el lugar de su hijo de 19 años, pero a él no le tocaba, no era su tiempo.

Yo me bebía las lágrimas en medio del tapón, imaginándome que lo consolaba, pero conociendo que no tendría la fortaleza para afrontar una pérdida así. Y en un acto de puro egoísmo agradecí no estar en su lugar.

Su hijo fue asesinado de un certero golpe en la carótida en el estacionamiento del Burger King de Mayagüez. Allí, de madrugada, se le fue la vida a borbotones. Y es que la muerte se pasea en la penumbra de cada fin de semana llevándose consigo a todos por igual. Su asesino es diestro en el movimiento de sus manos. Su apodo: Rafy El Barbero.

Me imagino esa navaja con el filo perfecto para hacer el corte perfecto de un solo zarpazo. Ningún neófito cortaría por donde transita la vida y abriría a propósito las compuertas de la muerte. Sólo un experimentado en la calle, y en cargarse las vidas de otros en su bolsillo, habría sabido cómo hacerlo.
El joven ya no está, pero su padre se ha quedado lastimado para siempre en el mundo de los vivos y de los que sueñan con la justicia.

Foto por Martin Carter